martes, 27 de abril de 2010

El musical: Alicia en “pornolandia”

Stop: Un día la pornografía amable llegó a compartir cartelera con los grandes lanzamientos del momento. En 1977, como una acariciante alternativa para los que no acudían al cine con ganas de galaxias muy lejanas y esgrima de espadas de luz, se exibió, en Australia, una peculiar versión de “Alicia en el país de las maravillas”; acompañando el estreno de “Star Wars” . Play: Si en una sala tenían lo más avanzado de la Ciencia Ficción, en otra se proyectaba la máxima ambición del porno: hacer un musical. “Alice in Wonderland: An X-Rated Musical Fantasy”presentándonos a una Alicia que muestra la inquietud de conocer el mundo sexual en el que se ve inmersa.  Rec: Alicia en “pornolandia” es una película insólita, una ebria colisión de géneros sólo posible en los 70´s. Después de la cópula, no seguía el cigarrillo sino el deseo incontrolable de cantar y bailar.

La Otra Alicia (y no la de Burton, ni la de Disney)

A mediados de los setentas ya no era extraño que una película con fines eroticones –calentones- fuera referida en los periódicos y se exhibiera en salas que no necesariamente pertenecían a la zona rosa. En Estados Unidos, el “porno chic” ya era accesible al gran público. Favorecido por la gran publicidad que da la controversia y la simpatía de los críticos por su atractiva desobediencia, el porno dejó de ser anónimo y a los espectadores les importaba un poco menos que los reconocieran a la salida del cine.


“Alice in Wonderland” da fe de aquel esplendor perdido- y no solo perdido sementalmente. Una producción de ese nivel no se había visto antes en el género. Un clásico cuento de la literatura infantil interpretado por desnudistas cantantes y animalitos libidinosos. Era algo imposible de resistir y el público acudió para llenar todas las salas de aquel nefasto olor o quizas suculento aroma a legia. Pero congregaciones tan grandes frente a la piel desnuda en celuloide estaban próximas a disolverse. El videotape esperaba a la vuelta de la esquina y con él el porno se haría más popular que nunca gracias al propicio anonimato de su espectador.

Alicia en el país de la porno maravilla, era obra de Bill Osco, un productor que había tenido éxito con largometrajes de porno suave. Su película anterior era una parodia de Flash Gordon, con prolijos efectos especiales y obscenidades, adulterada como “Flesh Gordon” (1972). Para continuar necesitaba otro relato de la cultura popular, libre del pago por derechos de autor y que se preste para la cochinada. Lewis Carroll se retorcía en su tumba mientras Osco hacía de su clásica novela la nueva curiosidad musical del porno. Aunque del tipo suave, pues si bien se rodaron algunas escenas de sexo explícito, estas no fueron incluidas en el producto final para lograr una certificación que le permita venderse mejor. Fue todo un éxito de público, tanto así que la 20th Century Fox adquirió sus derechos de distribución para sacarle más jugo. La crítica también la celebró a carcajadas. Sin el material hardcore, “Alice in Wonderland” lucía como un cuento picaresco más que complaciente con el ojo y, para el género al que pertenece, más que ingenioso en sus diálogos. ¡Además tenía canciones!

Colorin colarado este relato aun no ha acabado

En todo cuento infantil no debe faltar la inocencia. En este caso Alice es una jovencita, soñadora, cohibida y bibliotecaria, que se resiste a entregarse a su novio (que trabaja en una gasolinera). Cuando el novio, frustrado,  abandona la escena, Alice empieza a cantar  pues su virginidad no ha de entregar -al escuchar el cando solo tiendan a masturbarse-. Acto seguido hace su aparición el consabido conejo, con unas orejas que parecen parte de su barba, que atraviesa el espejo. Alicia, en medio de su canto, ingresa a traves del espejo a un mundo donde el sexo no viste nada de vergüenza. Toma una pócima para empequeñecer, pero naturalmente su vestido no se encoge por lo que se cubrirá apenas con lo que tenga a mano.

¿En qué otro musical puedes observar generosos asomos de pezones y vello púbico mientras la cantante ejecuta su número?

En el país de las maravillas, Alicia se encontrará con una serie de personajes extravagantes y con disfraces no identificables que, entre canciones y coreografías torpes, le enseñarán lo bien que se siente cuando te dejas llevar por la piel. Unas piedras parlantes serán testigos de su primera masturbación, será invitada a tomar el té y luego adiestrada en felación, conocerá el lesbianismo, el “interracialismo” (por acción de un caballero negro) y hasta jugueteará con una parejita de hermanitos incestuosos. Todo para que a su regreso, su novio se lleve una magnifica sorpresa.

Kristine DeBelle: La presencia de Alicia 

Si bien parte de la decada de los sesenta era el amor libre, la fantasia y el dejar salir cualquier extravagancia, el film de pornolandia no solo atrajo por el sexo y su locura sin limites. Lo que hacía que volvieras al cine a verla una y otra vez era la bellísima actriz en el papel de Alice, Kristine DeBelle. Hubo un crítico famoso que cayó rendido y en su reseña proclamó que DeBelle tenía gran potencial tanto en el porno como fuera de él. Kristine se presentaba como una Alicia "deliciosa", con un rosto de inocencia,  bucles rubios y el simple gusto por el desnudo de su espigado cuerpo acompañado con la soltura de lengua para el diálogo picaresco. Anzuelos certeros para pescar audiencias masculinas.

A pesar de la gran impresión que causó al principio, el futuro de DeBelle como actriz no sería muy afortunado. Por más taquillera que hubiese resultado su primera película era del tipo de las obscenas y ninguna actriz de respecto podía salir de ahí. Por eso DeBelle si quería triunfar en el mainstream debía comenzar desde abajo, soportando quizá la desventaja de ser una mala candidata para la notoriedad, debido a su experiencia previa. En los años siguientes, el nombre de DeBelle se perdía en la lista de créditos de películas protagonizadas por actores como Richard Gere o Barbara Streisand. Aunque había obtenido uno que otro rol con más de una línea de diálogo, en 1979 recayó en el soft-core, nuevamente a las órdenes de Bill Osco, en una lamentable película llamada “Cheerleader´s Wild Weekend” donde ni siquiera aparece desnuda.

Bonustrack: El VHS que se oculto detras del espejo

Con la llegada del video, Bill Osco relanzó “Alice in Wonderland” incluyendo aquellos insertos hardcore que tenía guardados. Todavía lejano estaba el tiempo en que si a una celebridad le descubren un video haciendo una felación, su popularidad llegaría hasta la cima. Pero para la pobre Kristine DeBelle una cosa así sólo podía ser devastadora. Aunque no toda la pornografía agregada había sido actuada por ella, era evidente que sus labios se han posado en penes y vulvas y sus dedos la habían masturbado frente a cámaras. Se dice que la versión “extendida” perjudica bastante la frescura del film original, y quizá tengan razón. Sea como se aca les dejo un link con la version completa de este viaje al pais de las maravillas.

http://www.orgasmatrix.com/blog/noticias/alicia-maravillas-porno/

1 comentario:

  1. Eso que dices de la devastación de la reputación de un actor por aparecer en "cierto tipo" de películas fue, de hecho, lo que hizo que Malcolm McDowell y sus compañeros del elenco de "Calígula" se quedaran pálidos al ver las nuevas escenas que el productor, directamente traído de Penthouse, había agregado al guión original de Gore Vidal y al producto final de Tinto Brass.
    Por cierto, una versión prima-hardcore de Alicia lleva por título "Alicia en el país de las verguillas", en su doblaje español. Como para hacer una "lista de recomendaciones", jaja.

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